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miércoles, 26 de agosto de 2015

Mujeres inmigrantes en los discursos de la academia


Esta investigación explora la construcción de la mujer inmigrante presente en los discursos de la academia a través del análisis de las voces expertas de personas relacionadas a instituciones universitarias que participaron en un Congreso Internacional crítico en la materia. Se estudiaron –mediante el análisis de contenido-  los discursos críticos sobre el sujeto mujer inmigrante y las maneras en las que se crean imaginarios respecto de los lugares y marcos culturales de origen, de las relaciones de género y de las condiciones de vida de estas mujeres en la sociedad de acogida; con el fin de contribuir a remarcar los efectos de homogeneización que puedan contener dichos discursos. 

Los resultados permitieron mostrar una tensión entre los discursos que visibilizan los procesos de subalternización de la que son objetos las mujeres migrantes en la sociedad de recepción, a partir del funcionamiento interseccional de diversos ejes de diferenciación, y aquellos que enfatizan en la capacidad de agencia y resistencia de éstas frente a dichas situaciones.

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domingo, 16 de junio de 2013

La inmigración y el lenguaje

*Tomado del diario El País. 16 junio de 2013.

Por: Tomás Declós Juanola
El diario combate la xenofobia y defiende los derechos humanos de las personas inmigrantes. Sin embargo, mensajes de los lectores reprochan el empleo de términos que consideran inadecuados para definir a este colectivo, particularmente cuando han adquirido la nacionalidad o han nacido en España. Sin caer en paráfrasis ilegibles para cumplir con postulados políticamente correctos que nunca reciben un consenso claro por quienes postulan distintas alternativas léxicas, sí resulta necesario reflexionar sobre el empleo de determinadas expresiones como “inmigrantes de segunda generación”, “sin papeles”, “extranjeros con doble nacionalidad”…

No se trata de un debate nuevo. En abril, la agencia AP corregía su Guía de estilo y prohibía la expresión “inmigrante ilegal”. Ilegal, argumentaba su responsable, es una acción, jamás una persona. Tampoco se aceptaba como sustituto “indocumentado”. El diario Los Ángeles Times también introducía correcciones en su manual de estilo en mayo para insistir en que no debe usarse la expresión “inmigrantes ilegales” y que la alternativa sugerida en 1995 de “inmigrantes indocumentados” se consideraba ahora imprecisa porque muchos de ellos tienen algún tipo de documento, aunque carezcan de visado. USA Today seguía la senda de AP y notificaba a la redacción en abril la prohibición del citado término, pero, a diferencia de la citada agencia, aceptaba el empleo de “inmigrante indocumentado”. En este baile de terminología faltaba The New York Times. Su defensora del lector, el año pasado, apoyó el uso del término “inmigrante ilegal” porque lo encontraba claro, preciso y fácil de entender. A finales de abril de este año y tras recibir una petición firmada por 70.000 personas para que cambiara de criterio, el diario persistió con matices en su posición. En un comunicado explicaba que continuaría permitiendo la citada expresión para definir a quien entre, viva o trabaje en EE UU sin autorización legal, aunque animaba a los redactores a considerar alternativas cuando se tratara de explicar las específicas circunstancias de una persona. En el mensaje editorial, el diario afirmaba que los defensores de una posición en este debate reclaman a las organizaciones periodísticas “únicamente emplear los términos que ellos prefieren” y aseguraba que “no es tarea nuestra tomar partido”. El Libro de estilo de EL PAÍS hace años que proscribió el uso de “inmigrante ilegal” y propone “inmigrantes indocumentados” o “en situación ilegal”. De hecho se han instalado otras fórmulas como la expresión “sin papeles” que, cuando se emplea sin sujeto, algunos lectores consideran despectiva. El Libro de estilo de Canal Sur, por ejemplo, aconseja no incorporar como rutina esta expresión. Con todo, se trata de una manera aceptable de eludir la connotación delictiva que va asociada a términos como “ilegal”, primando una circunstancia administrativa.

Uno de los conceptos criticados es el de “inmigrante de segunda generación”. Lo hace, por ejemplo, Nur Farah. “La propia expresión es incorrecta: los hijos y nietos de inmigrantes no son inmigrantes de segunda generación o tercera generación. No han inmigrado desde ninguna parte”. Su comentario, a propósito de una crónica, llegaba poco después de que el diario publicara un trabajo sociológico cuyo título es Estudio longitudinal de la segunda generación y que se resumió en el titular como “El 50% de inmigrantes de segunda generación se siente español”. Rosa Aparicio, socióloga del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset y una de las autoras de la encuesta, afirma que personalmente nunca emplea esta expresión para referirse a hijos de inmigrantes nacidos o llegados al país en edad muy temprana. “Prefiero la expresión “hijos de inmigrantes”, aunque para distinguir a los que se han socializado en el país donde han nacido o llegaron de niños y se han socializado en él me parece también adecuado utilizar “jóvenes de segunda generación” o, simplemente, “segunda generación”. La expresión sobre la que me pregunta implica un estigma porque mantiene su condición de inmigrantes y no es la idea que transmite “segunda generación”, que se usa según el concepto orteguiano de generación, en el sentido de cambio”. Con respecto a otras expresiones, Aparicio admite que se pueden discutir. “Las expresiones “sin papeles” o “irregulares” no son despectivas y precisamente se han adoptado para evitar otros términos como el de “ilegal” que sí resulta despectivo y que además es impreciso. El término “sin papeles” también es una imprecisión, pero es tolerable porque, si no, al final, no habría forma de nombrar. Está claro que no es lo mismo irregular que ilegal. “Sin papeles” es más amplio porque puede abarcar a los refugiados que, jurídicamente, es una figura distinta”.

“¿Cuánto tiempo ha de residirse en un país para dejar de ser visto como un inmigrante? (…) Seguir llamando “inmigrantes” a personas territorialmente asentadas resulta abusivo, pues supone definir su condición social a partir de una acción, la de inmigrar, que puede haber sucedido hace años”

Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho e investigador del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia, es partidario de evitar incluso el concepto de segunda generación, aunque admite que es difícil oponerse a una descripción sociológica que se refiere a hijos de inmigrantes e intenta explicar sus problemas. “El concepto de inmigrante es un constructo. La única paráfrasis admisible es “hijo de inmigrante” para evitar el riesgo que conlleva hablar de segunda generación. Todos en alguna generación somos inmigrantes. Inmigrante es quien se desplaza y llega”. Igualmente encuentra inadmisible la expresión “extranjero con doble nacionalidad”, cuyo uso han criticado algunos lectores, porque, obviamente, si tiene la nacionalidad española no es un extranjero. “Usar este término es una manera de mantenerlo separado, sin reconocer su integración plenamente. Se trata de personas con doble ciudadanía o nacionalidad”. Un problema distinto plantean, a juicio de Javier de Lucas, otros términos para los que, en varios casos, admite, no tiene una solución definitiva. Como alternativa a “ilegal” existe, a su juicio, la expresión “en situación ilegal”, “es menos incorrecta porque una persona no es ilegal, lo es su situación”, pero las personas leen inmediatamente “ilegal”. Aun reconociendo problemas prefiero la expresión “irregular” que evita connotar al inmigrante como un delincuente, aunque también molesta a mucha gente. Un problema distinto es el de “sin papeles”, a la que achaca una falta de finura porque únicamente cubre los supuestos de indocumentados absolutos. “Quien, por ejemplo, ha perdido su trabajo y le han retirado el permiso de residencia, en sentido estricto, no es un ‘sin papeles’, aunque en el colmo del retorcimiento del derecho puede ser que su único papel sea la orden de expulsión”.

Para Javier de Lucas este tipo de debates no deben confundirse con rodeos buscando lo políticamente correcto. “Lo significativo no es alcanzar la neutralidad del lenguaje sino procurar utilizar términos que describan con precisión situaciones jurídicas y sociales. No se trata de alimentar el maquillaje lingüístico. Integración y asimilación, por ejemplo, son dos conceptos distintos”. Y para explicar la dificultad de evitar cualquier contaminación semántica, subraya cómo el propio término de “inmigrante” se aplica popularmente a quien, además de serlo, carece de recursos económicos. Un alto ejecutivo que ha venido a trabajar a España nunca será visto como inmigrante, “como tampoco piensa nadie en el futbolista Neymar como en un inmigrante”.

Conceptos como inmigrantes de segunda generación o extranjeros con doble nacionalidad no son, pues, aceptables porque resultan excluyentes, resaltando falsamente su no pertenencia a una comunidad. Como planteó el sociólogo Iñaki García: “¿Cuánto tiempo ha de residirse en un país para dejar de ser visto como un inmigrante? (…) Seguir llamando “inmigrantes” a personas territorialmente asentadas resulta abusivo, pues supone definir su condición social a partir de una acción, la de inmigrar, que puede haber sucedido hace años” y supone atribuir una identidad socialmente estigmatizada.

jueves, 20 de agosto de 2009

REPRESENTACIONES SOCIALES DE LAS MUJERES EXTRANJERAS

Con éxito se realizó el segundo foro de AMPI “Imagen y representaciones de las mujeres profesionales extranjeras”, que contó con una nutrida participación de integrantes de ongs, asociaciones, medios de comunicación, entre otros

En el evento se expuso que la imagen, que se ha ido construyendo y generalizando, de la mujer extranjera en España obedece a estereotipos y prejuicios, fomentados por las estructuras políticas y sociales, sustentados en muchas ocasiones en datos inexistentes, parciales o distorsionados.

Así, frecuentemente se asocia a la mujer extranjera con el cuidado de niños o ancianos, el empleo doméstico, la mano de obra no cualificada, la prostitución, el envío de remesas, las familias numerosas, etc, mientras que hay una invisibilidad total de las mujeres profesionales de origen extranjero, tanto en las representaciones sociales como en los discursos públicos, y no existen datos ni estudios concluyentes que den cuenta de la situación de las mujeres de origen extranjero que cuentan con cualificación profesional.

Los participantes en el evento señalaron también que uno de los desafíos del proceso migratorio emprendido, es entender que en España existe una valoración distinta entorno a la cualificación profesional, pues mientras en regiones como Latinoamérica tener un título profesional o ser doctor/a se asocia con prestigio, movilidad social y cierto status, en España mostrar o enfatizar el título profesional como sinónimo de superioridad no está bien visto, pues en esta sociedad lo que define a una persona es su trabajo y no su profesión.

Todo esto incide en que las mujeres extranjeras con formación técnica o superior, se vean enfrentadas a la dificultad de encontrar un trabajo acorde con su formación y expectativas

También se señaló la necesidad de que las mujeres extranjeras, profesionales o no, tengan voz propia, pues es claro que la gran mayoría de estudios y análisis referentes a inmigración son elaborados por investigadores españoles, de manera que las personas extranjeras son “objeto de estudio”, pero no sujetos de estudio, ni son presentadas como agentes de su propio desarrollo.

De la misma manera, se planteó que teniendo en cuenta que la representación es un constructo social, en el que juegan un papel determinante los medios de comunicación, es necesario que los colectivos de mujeres extranjeras conquisten espacios en los medios de comunicación para dar cuenta de su realidad, discursos, visiones de mundo, sus aportes a la sociedad española, entre otros aspectos.

También se expuso la necesidad de hacer una lectura crítica de los medios de comunicación, que analice, denuncie y desmonte los discursos estereotipados y generalizadores frente a la población extranjera

Finalmente se concluyó que los retos que deben abordar las mujeres profesionales de origen extranjero pasan por saber qué imagen tenemos de nosotras mismas y qué imagen queremos proyectar, hacernos visibles, tener voz propia para dejar de ser simples objetos de estudio, hacer un análisis crítico de los medios de comunicación e incidir en su discurso, de manera que éstos aborden y reflejen la diversidad de la población extranjera, sus aportes y discursos.

jueves, 23 de julio de 2009

FORO: IMAGEN Y REPRESENTACIONES DE LAS MUJERES DE ORIGEN EXTRANJERO

El segundo Foro organizado por la Asociación de Mujeres por la Integración y la Igualdad -AMPI, analizará las representaciones sociales de las mujeres profesionales de origen extranjero en España, haciendo énfasis en la forma como son presentadas por los medios de comunicación.

El evento apunta a:

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Miradas distintas para un mismo objetivo: Diagnóstico del aporte de las mujeres profesionales extranjeras a la sociedad española.

Fecha: Viernes 24 de julio de 2009
Lugar: Calle Barquillo 44
Hora: 18:30 a 21:00 horas
Entrada libre.

Mayor información: ampi.asociacion@gmail.com
Teléfonos: 969233006 – 608865450 – 607422995